Reflexión sobre el Centro de la Ciudadanía (Centro Botín)

CENTRO DE LA CIUDADANÍA

Durante los últimos años, me han preguntado infinidad de veces mi opinión sobre el Centro Botín, siempre respondí que había que esperar. Esta  misma respuesta me la he dado yo a mi mismo  durante mucho tiempo,  ahora si tengo  una opinión formada y considero que la puedo dar a través de una crónica  atemporal, por lo que nada de lo que diga aquí es noticia ni trata de sorprender a nadie. Permítaseme  traer a colación a modo de prologo una serie de cuestiones que creo pueden hacer mas compresible esta mi opinión.

Siempre he considerado que la vida de Ulises debió de ser  dichosa, puesto que tras cumplir con su obligación de guerrero, busco el conocimiento a través de navegar a la aventura mientras su mujer Penélope, en su hogar y muelles de Ítaca,  hacía y deshacía  a la vez. Los dos fueron fieles el uno para el otro, leales con sus conciudadanos y sin lugar a dudas, los dos y  su historia  constituyen parte de nuestra cultura y civilización.

De mi infancia recuerdo que la arribada del Reina del Pacifico, Reina del Mar, Guadalupe o Covadonga, traían la “novedad” a toda la ciudad. Llegaban noticias de ultramar y los llamados coloniales, me refiero a plumas Parker, medias de nailon, cacao, cocos, tabaco y whisky o ron cubano, y hasta coches americanos, también llegaba gente que se comportaba con otros aires y otras sonrisas, y marineros que llenaban las casas de alegría y de  otro chiquillo fruto de la “arribada”. Nosotros, como chavalucos callejeros, respirábamos con más o menos cautela esos aires de ultramar  que  no eran para nosotros  pero que sentíamos como un remedio benefactor  que “sin raqueradas”  se esparcía en lo común.

Puedo contar la experiencia que en la época de mi juventud unos se iban al norte a aprender de los ingleses, otros, como en mi caso, fuimos al sur mediterráneo a romanizarnos un poco, los más aventureros lo hacían al oeste cruzando el atlántico en busca de las modernas  Américas  y hoy veo que algunos se  van al este en busca de  las Chinas  en el pacifico. Todos dejamos siempre a alguien guardando el ardor del hogar paterno en este mundo de lo nuestro.

Las tres reflexiones evocan la mar, los barcos y la modernidad de la gente del mar, de  otros mares y otros vientos. Para ellos y nosotros el muelle tiene por tanto un doble sentido, por un lado es el de lugar de abrigo, de seguridad del barco y por otro una vez seguro el barco, para la tripulación y nuestros mayores, el de contacto con la “civilizada” tierra, el de intercambio de bienes e ideas,  el de escala o temporalidad del contacto y ocupación,  el de la oportunidad de ampliar gratuitamente el conocimiento  individual con datos más  universales, para nosotros experiencias que hacian más grande nuestro mundo infantil.

También quiero comentar el concepto de  varada, pero  mejor que Conrad no lo voy a hacer yo,  por lo que me permito transcribir parcialmente aquí y ahora lo que ËL describe con tanto conocimiento y sentimiento;

Las varadas, son en su mayor parte inesperadas. De hecho son todas inesperadas,… como el despertar de un sueño de increíble locura.

De repente la tierra, se perfila encima mismo de las amuras,,,y entonces alguna dilatada equivocación, … exceso de confianza y cálculo erróneo se viene abajo en una sacudida final y endurecedora experiencia de oír chirriar y crujir la quilla del propio barco sobre , digamos una superficie de coral…. Pero de ese caos sale reafirmada la confianza de la prudencia y sagacidad propia. Uno se pegunta, ¿A dónde diablos he venido a parar? ¿Cómo diablos he llegado aquí?  con el convencimiento de que aquello no ha podido ser obra suya, de que en ello han intervenido alguna misteriosa conspiración de accidentes;,…y de que  la tierra  y el mar han trocado sus lugares….durante las horas de sueño

Uno  contempla mentalmente su desventura, hasta que poco a poco su estado de ánimo va cambiando, la fría duda se le desliza hasta el tuétano, se ve el hecho inexplicable a otra luz. ¿Cómo diablos pude ser tan idiota como para meterme allí? Y está entonces dispuesto a renunciar a toda creencia en su buen sentido, en sus conocimientos, en su fidelidad, en lo que hasta ese momento creía que era lo mejor de sí, lo que le proporcionaba el diario sustento y el apoyo moral de la confianza de otros hombres.

El barco se pierde o no se pierde. Una vez varado, hay que hacer por él todo lo posible. Se lo puede salvar a base de esfuerzo, a base de inventiva y fortaleza…pero se salve o no   siempre quedara (un sentimiento) del peligro real, permanente, que acecha en todas las forma de la existencia humana……. Un hombre puede ser mejor por poseerlo, pero ya no será el mismo”.

Cualquier cosa, grande o pequeña, puede cambiarlo todo y no solo puede sino que siempre lo hace. Y tras este preámbulo paso a centrarme sobre  arquitectura y la definición formal del Centro   al margen de costes, construcción o procesos vinculantes que desconozco.

En mi opinión. En la actualidad,  la arquitectura no es solo función o tecnología, la función hace la forma, o  la técnica justifica la expresión final, son principios muy modernos, pero hoy día la configuración de una edificación no es solo  la expresión única de su utilidad o de su ejecución, hoy lo que le da  valor y un mayor interés a una edificación es la novedad de su forma, esa gratuidad de la “nova forma” es un valor en sí mismo  siempre que manifieste, se intuya o comprenda a través de ella, su interior. La forma no puede ni debe tapar la edificación, sino magnificarla.

Esta forma debe ser la expresión para resolver una necesidad concreta y que por muy localista que pudiera ser, ha de conciliarse con  la expresión universal de nuestra forma de vivir en cada momento evitando eso sí estridencias personalistas  que nunca vienen al caso.

Andando por el muelle y tras dejar el embarcadero de las Pedreñeras, se adentra uno en el entorno del Centro Botín. El edificio, cuando te aproximas con esta perspectiva, presenta un volumen limpio que se recorta delante de otro que le refuerza, causa emoción,  lo cual es muy bueno,  al mirarlo se entiende, lo cual es importante, responde a una unidad en sí misma, lo cual lo hace autónomo y propio, el conjunto en su alzada resulta espectacular lo cual le hace singular. La configuración en su conjunto es sencilla y uniforme, hay un orden, lo cual le confiere el estar  propio de lo natural. Son volúmenes identificables.  Sus planos acristalados nos proyectan a la arquitectura  internacional, lo cual es muy gratificante y de mí gusto pues su modulación me recuerda a la de los rascacielos.

Como toda buena edificación, tiene a demás dos cosas, la primera que destaco  es que configura un espacio a su alrededor a modo de atrio o plaza donde ser observado y proyectar su sombra, en nuestro caso lo hace elevándose y dejando libre el suelo  en el que proyecta su planta para dar  continuidad visual al límite del muelle, la solución resulta magnifica. La otra es la configuración de  un patio, para mí importante en toda buena edificación, patio que a día de hoy desconozco pero que deseo “entrar” para sentir su espacio, sus proporciones, sus límites, su figuración.

Si ya se intuyen, mirando la edificación  desde la acera, sus espacios interiores abiertos a la bahía y/o a la ciudad, espacios de estar o de recorrer,  espacios en suma donde contemplar o participar. Tienen luz y se aprecian amplios, principios de todo buen continente para que el contenido sea lo protagonista.

A su vez el edificio tiene otra capacidad, me refiero a la de representación, tan fundamental  en la verdadera arquitectura. Me atrevo a adelantar que esta edificación llega a nuestra ciudad como resumen de toda la arquitectura ejemplar del siglo XX. También hoy, de quien lo ha promovido realmente, a partir de  mañana, ira ganándonos para ser la representación de todo Santander y de todos nosotros cuando hablemos del  sentir por las cosas de lo nuestro, pues no ha de  resultar extraño que esta arquitectura gane afectos cuanto más  visitada sea, porque este hecho es una de las “caras de su moneda” de cara a su esperanzador futuro.

Y enlazando esto último con lo expuesto  al principio. Esta edificación no es mayor que el Reina del Mar ni del Covadonga, si  está el vuelo sobre el muelle y si está el edificio como  un barco atracado o “varado” en el muelle. Mantenemos por tanto  la costumbre  de que la novedad nos vuelve a llegar  por la mar. Esto hace que  para mi todos podemos  albergar a nivel personal  algún compromiso  de colaboración o de compartir la utilidad  de este” barco”, porque si está varado es cosa de  hacer  por él todo lo posible.  Porque desde su llegada nada será lo mismo

Resalto  en positivo el haber reconstruido muy acertadamente  el monumento de Concha Espina.  Reformado positivamente la inadmisible primera solución de la plaza del aparcamiento de correos.  Haber vuelto a situar los jardines de Pereda y su magnífico monumento  en el corazón de la utilidad de los santanderinos, la  reinstauración de este parque  hasta el borde marítimo. Resolver inmejorablemente la circulación por el subsuelo. Y sobre todo ha desterrado el   aparcamiento  que incomprensible  ocupó tan emblemático lugar tan torpemente durante tantos años. Lo hecho sobre estos espacios está bien hecho.

El edificio y todo lo hecho en su implantación sobre el entorno, usando  palabras del Nobel Cela, es “cojonudo”, no lo compararé con ningún otro, para no liarla, pero si digo, que en mi opinión me quedo con el nuestro. Es más real. Y me alegro que este aquí. Y apunto otra ventaja,  se nos presenta como un Centro, sin el sobrenombre de Palacio.

Lo dicho, para mí  entender su arquitectura  es muy buena  y me quedo con este, y como prefiero descender de, que, suceder a,  este Centro tiene por historia un sinfín de excepcionales y únicas  exposiciones que la generosa Fundación ha sabido montar y poner al alcance de la mano de todos y cada uno de nosotros de forma libre y gratuita.

Un paréntesis. Se pide constantemente y en público  una cierta conciencia corporativista, opino que la cultura y el arte es cosa de profesionales, y del público su contemplación y disfrute, la opinión sobre el arte de tantos sesudos-oficiosos   puede <trasluchar> lo esencial e incluso lo genuino del  arte en sí mismo y  todos los efectos intrínsecos y necesarios de la  difusión y enseñanza del arte. Por muchas “vueltas” que le demos, no veo una propuesta alternativa, he de decir que los proyectos colectivos me producen desconfianza, baso mi opinión en la constante incertidumbre de actos personalistas, fines y medios  con la pantalla de  la ciudadanía.

Respecto a su localización, oigo cosas sobre que quizás  debiera estar en otro sitio donde su presencia y actividad  podía  renovar, recuperar o regenerar otros barrios. A ello tengo que decir dos cosas.

Una, la verdadera recuperación la necesita todo el centro de la ciudad, desde cuatro caminos  a puestochico y desde la calle alta al muelle, se necesita una fuerza que impulse por todos los lados, y la mas equidistante de todas en términos de igualdad es precisamente la que se sitúa en el centro, por lo que si en él se ha situado ocupando un espacio degrado al máximo como es el caso, la posible renovación será posible por todos los lados y calles de la ciudad en términos de igualdad.

Dos, quien determina cual es la distancia de su influencia, todas las calles   que configuran la ciudad que da a la bahía, están a tiro de piedra, luego la distancia no puede ser un problema nunca. Somos un solo barrio en el que se resaltan unas calles o ejes este –oeste.

Que pasa en Bilbao, que tanto se fijan y no dicen, su Centro está a dos pasos  de la plaza F. Moyúa, verdadero centro de de la ciudad, y las obras de nuevos  puentes, nuevos viales y edificaciones como torres, aparcamientos y centro eusKalduna  o metro, aeropuerto y superpuerto,  también están, y un alcalde de primera a demás. Qué o quién va a hacer aquí algo más de  ciudad, porqué el acceso por Marques de la Hermida a la ciudad no sigue las antiguas vías del tren frente a la biblioteca y transcurre en bulevar por Antonio López hasta el  pesquero.  Cierro paréntesis

Confío en disfrutar este Centro sin miedo. Este Centro forma parte de la ilusión y  la oportunidad para quien sepa colaborar y/o compartirlo al nivel que se quiera, no tiene que ser todo y siempre, se trata de que sea algo, alguna vez, y como Ulises y Penélope,  unos se adentraran en la mar y otros harán y desharán. Se trata del cómo, deseo que sea  con lealtad.

,…  y  nos dieron la una y las dos y las tres ….my way…..y al subir la escaleruca, te encontré……  .imagine .. y  tiene la fuerza del viento del norte  …..like a rolling Stone…….y la bravura del mar…..y es verde como los trigos a la salida del sol…

Cada uno cante lo que más le guste, de eso se trata, que cada voz surja como en los discos de vinilo de su propio surco, por ello y respecto a tu opinión personal sobre este Centro, no te dejes envolver por embajadores, maestros, directores o  traídos sabedores. Que cada uno,  con la batuta en su  mano, se marque el  compás de su propia opinión, yo ya lo he hecho y así  lo digo, y con mi edad alegre por su existencia  me imagino en su disfrute. Y seguro de que para todos los niños y jóvenes de Cantabria será un pulmón de esperanza.

Acerca de PUERTO DEPORTIVO MARINA DE SANTANDER

Puerto Deportivo ubicado en la bahía de Santander.
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